Me gusta el pensamiento de Zaida Muxí, reivindica ciudades humanas e invita a pensar y repensar la planificación de las mismas de forma coherente desde la perspectiva de género. Zaida Muxí Martínez, nació en Buenos Aires en 1964, es arquitecta y urbanista doctora por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla y profesora en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Conocida por su experiencia en cuestiones de espacio y género
Zaida Muxí, experta en urbanismo feminista, nos define el concepto como el hecho de contar con las mujeres para hacer un planteamiento de como tienen que ser las ciudades para el 100% de las personas que lo habitan. Explica como hasta ahora las grandes poblaciones fueron gestadas por hombres y es así que se percibe la ausencia de creación de infraestructuras para funciones que históricamente y por tradición fueron enmendadas a las mujeres: como es el cuidado y la intendencia o gestión del hogar. Cuestiones estas que todavía hoy siguen ejecutando en la mayor parte de los casos las mujeres.
Aspectos tan importantes del día a día como la movilidad rodada, peatonal, los espacios de ocio, los servicios sanitarios, deportivos o comerciales de nuestros entornos pueden configurar ciudades más cohesionadas o por el contrario ciudades tristes, sin vida. La profesora expone como hoy en día todavía por falta de una regulación clara a la hora de planificar las ciudades, la especulación hace de la construcción una actividad financiera que mueve muchísimo dinero. Y esa es la realidad… Sin embargo, la vivienda es una necesidad y la construcción poblacional en general configura las ciudades para vivirlas en armonía social o para sufrirlas con una vida en continuo estrés.
Por otro lado, la profesora referencia el relieve de los núcleos poblacionales como un factor determinante; no es igual una ciudad en planicie o en terreno montañoso, lo primero facilita bastante la vida de las personas o bien hacer difícil el día a día en el segundo caso. Zaida Muxì, pone de ejemplo Tossa de Mar en Girona, ubicada en un lugar montañoso, la solución que encuentrò la administración en 1988 fue poner ascensores para facilitar la movilidad. En Vigo, recientemente también han puesto unas escaleras mecánicas para salvar cuestas con mucha dificultad. Al tiempo que en Santiago de Compostela se puso un ascensor en la calle Concheiros para que los ciudadanos puedan acceder fácilmente a dos partes de diferente altura en el centro de la ciudad.
Hoy por hoy Pontevedra es la abanderada en la comunidad gallega como una ciudad pensada para la movilidad de su ciudadanía. donde la infancia puede disfrutar de autonomía en unas calles amables gracias a la planificación más humana que desde hace algunos años reina en la ciudad del Lérez.

Es interesante como la profesora recapitula esa imagen que muchos tenemos de algunos barrios de las ciudades, barrios ricos y barrios obreros, la diferencia que puede haber entre distintas partes de ciudades grandes. En los años 60/70 fueron muchas las personas que emigraron del campo a la ciudad, el éxodo rural, de ahí nace la necesidad imperiosa de vivienda, y es entonces cuando se crearon rápidamente barrios enteros, una parte importante de las ciudades. Hay tantos ejemplos de esa época como ciudades; en Santiago sería el ensanche, en Madrid, otro ejemplo podría ser Carabanchel, dichas construcciones son demasiado altas, sus ventanas se miran invasoras de un edificio a otro sin pudor y la luz del día se deja al azar de la altura fruto de calles estrechas. Además de una ausencia de espacios verdes.
El tema de conformación de ciudades y la gestión de los medios de transporte público pendiente de resolver en la ciudades que hoy tenemos…
Fuente: Escuela de Movilidad Sostenible. Entrevista Zaida Muxí
