“Los últimos días: el Apocalipsis catalán”

Lorenzo Chedas Redondo
Critico de Cine

El 2013 será recordado por dos hechos en el plano apocalíptico. Por un lado, por ser el año post-fin del mundo que nunca ocurrió y en donde podemos celebrar gustosamente que seguimos en pie. Por el otro y ya en el plano estrictamente cinematográfico, que es el que nos ocupa, porque ha sido en esta anualidad terminada en cifras poco agoreras en donde el cine español ha continuado con su recién estrenada vertiente catastrofista. Y digo recién estrenada porque a finales del año pasado Jorge Torregrossa nos entregó con su Fin una más o menos afortunada versión del fin de nuestros días. Sin embargo, la cinta fue apocalíptica pero no en el plano que debiera serlo: sus agujeros de guión y un cast muy mal escogido la erigió como la analogía perfecta de lo farisea que acabó resultando la predicción de que el 2012 iba a ser nuestra tumba.

Con Los últimos días, los hermanos Pastor quieren dotar al cine español de un nuevo lustre en esto de destrozar el planeta tierra. No son novatos en filmar el cataclismo absoluto, ya que ya lo hicieron en su estimable ópera prima Infectados. Sin embargo, aquí la hecatombe se produce no por un contagio zombi, sino por una agorafobia padecida a escala global sin saberse muy bien el porqué ni el cómo. No importa. Las cartas están sobre la mesa y el punto de partida sirve para captar la atención, los hermanos Pastor saben dar un interesante comienzo al fin. Como en su anterior obra, los hermanos cuidan los aspectos de producción al dedillo. Hay poco, pero bien materializado y aprovechado: economía en tiempos de catástrofe. Los climas cerrados causan tensión, también claustrofobia y lo que es mejor: tensión y complicidad. Complicidad entre una pareja protagonista, Quim Gutiérrez y José Coronado, que exprimen unos personajes que en este tipo de cine suelen dar para más bien poco. La maravillosa Marta Etura y la –brevísima – presencia de una siempre grande Leticia Dolera completan un reparto que funciona cada vez mejor cuando las cosas empiezan a ir peor.

A nadie se le escapa que en Los últimos días, los hermanos Pastor han intentado demostrar que la lección de “Los códigos del lenguaje de Hollywood” se la saben al dedillo. Esta concesión poco escondida no molesta aquí, pues Los últimos días refleja el horror en una Barcelona que es eminentemente catalana y ahí es en donde la cinta gana: muestra el horror más cercano y eso nos inquieta y nos da morbo. Y es que no me nieguen que ver la Torre Agbar a cachitos luce más que una Estatua de la Libertad troceada cual Venus de Milo….

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