Dallas Buyers Club: cuando el Estado es tu peor enemigo

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Jared Leto y Matthew McConaughey en un fotograma de Dallas Buyers Club                      

«Las interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto (caracterizando magistralmente a Rayon, la transexual con SIDA que asiste a Woodroof en su lucha), premiadas con el Oscar en la última edición del certamen, son de largo lo mejor de la película»

Sobrevivir a veces semeja un ejercicio de funambulismo. Para sortear al ángel de la muerte, la Santa Compaña para los autóctonos, nos vemos en la tesitura de hacer una y mil acrobacias, por ese intenso e instintivo apego a la vida. También es cierto que para darle su justo valor a cada día, no hay nada como caminar por el filo de la muerte. «Verle las orejas al lobo» que se dice.

Padecer una enfermedad crónica es perfecto para desarrollar empatía para con los que corren la misma suerte. Mientras se goza de salud, los diabéticos resultan bichos raros, esos niños pálidos que comen manzana en el patio del colegio durante las horas de recreo.

Dallas Buyers Club (2013), dirigida por Jean Marc Vallée, es un ejemplo en este sentido, un manual de instrucciones de cómo funciona el ser humano: sufrir en carne propia, vivir la experiencia por uno mismo, facilita la comprensión del otro. Si no la mejor, desde luego sí la más eficaz escuela.

La película se construye sobre la base de la vida real de Ron Woodroof (Matthew McConaughey), aunque tomándose unas cuantas licencias. Woodroof aparece representado en la cinta como un cowboy de rodeo de la árida Texas, mujeriego, homófobo y drogadicto, que es diagnosticado en 1985 con SIDA y al que los médicos pronostican un mes de vida. Ante la noticia, Woodroof reacciona en un primer momento con incredulidad, sin cambiar sus hábitos de conducta. Sin embargo, la agudización de los signos y síntomas que lo aquejan y el aislamiento que sufre por el estigma social asociado a la enfermedad, hacen que cambie abruptamente su estilo de vida y luche contra viento y marea por mantenerse en pie, haciendo frente, incluso, a la propia FDA, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. En aquellos años el único antirretroviral existente era la zidovudina (AZT) que, además de poco eficaz, era el medicamento más caro del mercado. Ante el pánico social existente, la inoperancia de la administración, y una industria farmacéutica más preocupada por hacer negocio que en mitigar su dolor, fueron muchos los pacientes que al igual que Woodroof investigaron por su cuenta la enfermedad para paliar sus efectos y crearon puntos de compraventa de medicamentos de contrabando.

Las interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto (caracterizando magistralmente a Rayon, la transexual con SIDA que asiste a Woodroof en su lucha), premiadas con el Oscar en la última edición del certamen, son de largo lo mejor de la película: sus actuaciones brillan con luz propia en un relato que no destaca más allá del propio interés del tema y de la trama argumental. No obstante, pese a que el estilo de la cinta y la construcción de la narración no son notables, Dallas Buyers Club consiguió mantener mi atención hasta el final del metraje.

FICHA TÉCNICA

Título: Dallas Buyers Club

Año: 2013

Duración: 117 min.

Nacionalidad: Estados Unidos

Director: Jean Marc Vallée

Guion: Craig Borten, Melisa Wallack

Reparto: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto, Steve Zahn, Dallas Roberts, Denis O´Hare, Griffin Dunne, Kevin Rankin

 

 

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