Crítica sin spoilers: Forbrydelsen

Existe ficción audiovisual más allá de los Estados Unidos. Buena prueba de ello son series de la talla de la danesa Forbrydelsen (2007-2012) que, tras su éxito de crítica y público, ha conseguido que el gigante americano deje de mirarse el ombligo y le haga la corte a las producciones de marca nórdica. De hecho, son ya varias las series escandinavas que tienen sus remedos made in USA: The Killing (2011), remake de Forbrydelsen, y The Bridge (2013), versión de la genial Bron/Broen (2011).

Y es que a la buena salud de la que goza el relato televisivo, hemos de sumar su descentralización tanto en términos de producción como de atención del espectador tipo. Forbrydelsen es uno de esos productos que ha polarizado la concentración del público de diferentes latitudes y husos horarios. ¿Las claves de su éxito? Buenas historias con tramas correctamente hiladas, personajes interesantes y psicológicamente bien perfilados, recreación de ambientes inquietantes y sugestivos, y finalmente, buenos profesionales delante y detrás de la cámara (¡qué poco nos acordamos de la trastienda de lo visible!).

Dicho esto, comienzo con mi  encomio, porque os advierto de antemano que soy incapaz de encontrarle una falla a este ejemplo de saber hacer.

La unidad de las tres temporadas que componen la serie, la confiere el personaje de la detective Sarah Lund (Sofie Gråbøl), sin duda, uno de los elementos con mayor peso dentro del relato y una de las grandes motivaciones para engancharse a él. Porque Forbrydelsen no es solo la historia de un asesinato, de tres para ser exactos (uno por temporada), sino también la narración de las vicisitudes personales de la singular detective. La inteligencia, perspicacia, y entrega de Sarah en lo laboral, contrasta con el abandono, la dejadez mostrada por la intrépida policía en el plano social y afectivo. Observamos esta dinámica a lo largo de toda la serie, especialmente en la permanente tirantez en la relación con su hijo; ambos son en la práctica dos extraños el uno para el otro. Sarah está dispuesta a dejarlo todo, su propia vida, por resolver cada caso: cada éxito profesional es un íntimo fracaso.

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Su apariencia, por otra parte, es de agradecer: sus jerséis de lana, además de una seña de identidad, cobran importancia como un discurso distinto: la representación de una mujer diferente a la que acostumbramos a ver en otros productos de ficción, y, a mi entender, de todo punto más creíble. Particularmente, me supone un tremendo esfuerzo mental digerir que policías cañón corran tras peligrosísimos delincuentes con tacones de diez centímetros por el asfalto de Manhattan… qué le voy a hacer.

Pero Forbrydelsen es mucho más que un gran personaje principal. Por una parte, la trama de intriga contiene elementos característicos del género como un espectro amplio de sospechosos (cualquiera pudo haber cometido el vil delito) y un número igual de amplio de pruebas que más que arrojar luz, rizan doblemente el rizo. La maraña, no obstante, tiene sentido, y la aparición de nuevos personajes enriquecen de una u otra manera la historia. Por otra, dicha trama es doble: además de policiaca es política; la investigación lleva siempre por derroteros que topan de bruces con el establishment. El discurso a este respecto no es nada esperanzador ni tampoco novedoso (lo que en ningún caso contemplo como un defecto): la estrategia política y la honestidad tienden a llevar caminos contrarios; la corruptibilidad es una condición de la naturaleza humana que no entiende de buenas intenciones ni de siglas políticas.

Las familias de las víctimas forman otra de las piedras angulares de la serie, siendo objeto de zoom en el trazado del cuadro: Forbrydelsen explora cómo repercute la muerte violenta de un ser querido en el día a día de los más allegados, repara en la desesperación, en el drama cotidiano.

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Los nórdicos son expertos en el arte de generar suspense valiéndose, de entre otros recursos, de su clima. La lluvia y la oscuridad son un marco perfecto para envolver y enfatizar los momentos de tensión narrativa, recreando ambientes lúgubres, sombríos. La fotografía de la serie es poseedora de un encanto tenebroso, cierto lirismo luctuoso muy logrado. La intriga se palpa tanto en la ambientación espacial como en la música: el tema principal cumple perfectamente con su cometido, intensificando la atmósfera de incertidumbre y anticipando momentos relevantes en el transcurso del relato. En cuanto a la estructura narrativa, es destacable la correspondencia de cada día de investigación a un capítulo, así como la linealidad cronológica de los hechos.

Forbrydelsen es un relato brillante, alejado del argumento simplón y de patrones al uso. Una de las mejores series que he visto.

 

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