Si no fuera por el coronavirus

Imagen recogida en elespañol.com

Llegó junio, ese día 21 tan esperado, tan deseado por los estudiantes para celebrar el final de curso después de diez intensos meses, donde ya por fin y en el mejor de los casos la esperanza se rinde a un cielo claro anunciador de vacaciones con multitud de encuentros y promesas con el sol y la playa como telón de fondo…Si no fuera por el coronavirus.

El 2020 se escribe con notas académicas pintadas de color natural, son unas gotas de humanismo, que así lo mandó la ministra, Isabel Celaá, para que el año no sea rematadamente traumático para los chavales. Y eso, a pesar del sabor agridulce de algunos maestros y profesoras por entregar unos boletines de notas donde no se aplicó el criterio para evaluar que se sigue normalmente, pero claro, esas eran en situaciones no condicionantes. Algunos alumnos terminan el curso 2019-2020 con la sensación de algo inacabado, pero salvado. En sus cabezas de seguro hay un ¡ojalá en septiembre todo vuelva a ser igual a antes del COVID19!  En respuesta a ese deseo de volver a abrazar a sus amigos, a jugar con compañeros y retomar aquellas clases académicas y de socialización que hoy recuerdan maravillosas.

COVID19 aprieta sus dientes y nosotros seguimos siendo su presa

El coronavirus ha producido un efecto social devastador en nuestra forma de relacionarnos y de entender la vida hasta el 13 de marzo. Renunciar a una parte de nosotros mismos sin esos gestos explícitos para mostrar nuestras emociones, nuestros cariños, habrá que esperar hasta la llegada de buenas noticias de la ciencia. Porque sin ciencia no hay futuro

Todas las crisis deben servir para algo más que para quejarnos de lo negativo, nos enseña que hay que reflexionar sobre las verdades que ha puesto al descubierto y que hasta ahora no estaban en las agendas políticas. 

La alta capacidad de contagio y tasa de mortalidad del COVID 19 puso a prueba la infraestructura sanitaria y colocó el foco de la emergencia sanitaria en el sector médico. Ellas y ellos trabajaron hasta la extenuación, y cuándo sacaban la mascarilla,  estas se dibujaban en sus rostros mediante erupciones y enrojecimiento, resultado de las muchas horas sin tregua con la responsabilidad frente a la pandemia en hospitales desbordados, con el estrés del desconocimiento del enemigo e ir intentando saber más de él para atacarle y salvar a la población civil. 

Fueron los y las médicas, enfermeros, celadores y personal administrativo y de limpieza quien asumió un trabajo enorme en condiciones de precariedad, sin el amparo digno para su protección( sin mascarillas, guantes…Sin equipos de protección Individual). Ellos  ofrecieron lo mejor de sí mismos para salvar una pandemia inédita solo referenciada en la pandemia de la gripe de 1918 con 50millones de muertes. En la actualidad el coronavirus en el mundo se ha cobrado 472 millones de vidas. España perdió 28.324 personas hasta el momento. Este verano todos y todas sabemos que es diferente, que  debemos planificar pero el deseo nos gana y eso no es bueno. Recordar las medidas de seguridad es de pura necesidad para no volver al confinamiento. Es bueno tener en cuenta que el virus no se ha ido, sigue entre nosotros y acecha

Lavar las manos, guardar la distancia de seguridad y usar la mascarilla son la alternativa hasta que la ciencia descubra la solución definitiva. Aquí no vale la pseudociencia, solo nos ayudará la ciencia porque sin ella no habrá futuro

Sobre Mariel Norat 212 Artículos
Licenciada | Graduada en Ciencias de la Comunicación. Periodista.

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