Política, periodismo y mis deseos

imagesA estas alturas de año seguimos enredados en los vestigios del pasado, en la mediocridad de los intereses particulares y partidistas. Enredados en un mundo agotado de líderes que propicia que se cuelen personas no por talento sino por oportunidad. Un mundo de hombres y mujeres que se quiere empoderar con intención de hacer frente a la traición y el fracaso de la confianza depositada. Un mundo que se alimenta de ilusionismo  del me gusta de las redes sociales en la bondad de una nueva revolución de vida virtual que pronto está siendo explorada para favorecer los propios centros de poder como herramienta para controlarnos y mantenernos entretenidos de forma artificiosa, alimentando las vanidades y fantasía donde hallar la felicidad en una fama efímera e inexistente. En busca de unos amigos que desconocemos al cruzar una calle pero que nos enseña, en muchos casos más sus deseos que su realidad. Un mundo globalizado donde tanto se evidencia la soledad de los individuos…Un mundo donde todos han de saber venderse, como si de un gran mercado se tratara y las personas fuésemos mercancía. Yo no compro personas, compro productos. Compro trabajo bien hecho.

Favorecido por la concentración de los medios de comunicación, vivimos en una sociedad donde se nos cuentan anécdotas sin sustancia como información, comunicaciones tendenciosas buscando nicho de mercado… Los medios de comunicación públicos debieran mostrarse ejemplares y rigurosos en su labor, independientes del color de partido en el gobierno.

descarga (1)La operación de banalidad empezó con el fenómeno de los programas de televisión sin fundamento, donde personajes como Belén Esteban y un gran número de chicos, participantes principalmente en Gran Hermano, se hicieron famosos o conocidos por mostrar los instintos más básicos. Todo esto representó un caldo de cultivo interesante y barato al gran capital para embrutecer al personal. Es posible que no se sepa quién era Calderón de la Barca o Francisco de Quevedo, pero es imposible no conocer a la pobre marioneta de San Blas. Ella representa el sueño americano en España:   “ todos podemos llegar a ser famosos y ganar mucho dinero sin tener apenas educación”. Pobre barrio obrero, pobres los que lucharon para tener  dignidad.

tv_PNG477Vivimos un mundo donde todo ha de ser televisado para dar credibilidad a esa realidad. Dicho de otra forma, la imagen levanta acta notarial de lo que sucede.

Estos días la política lo inunda todo, hay que encontrar presidente, andamos locos con el tema, a todas horas nos repiten lo que ya sabíamos:  los intentos y posturas de los partidos y credibilidad a esa realidad sus dirigentes para alcanzar un acuerdo. A través de varios canales nos llega todo revuelto, los periodistas y expertos por un lado. Por otro, los que dicen que son periodistas y parecen portavoces de las diferentes siglas políticas. Total, un panorama desolador. ¡Ay el periodismo! Formación, madurez y valores en una profesión mil veces cuestionada y vapuleada… La pregunta es: si la comunicación es un asunto de “likes” en las redes sociales, ¿por qué nos gastamos el dinero público en las universidades?.

De seguir así, la comunicación va a ser una cuestión de empezar a concursar en realitys de televisión a edad temprana y a mirar el televisor colgados de las dianas en taparrabos…Aunque, sería preferible ejecutivos de medios de comunicación preparados y responsables como personas que contribuyen a la evolución social.

Sin lugar a dudas, no me olvido de la necesidad de escuelas especializadas y universidades que ilusionen para contribuir a crear  ciudadanas y ciudadanos más libres. Contentos de lo que son, con estima y orgullo de vivir en una sociedad meritoria que premia el esfuerzo, pues entonces, casi seguro serán conscientes de querer vivir la realidad. Permítanme que exprese en esta última parte mis deseos, y no los confundan con la carta a los reyes, aunque sé que el día está próximo.

Sobre Mariel Norat 210 Artículos
Licenciada | Graduada en Ciencias de la Comunicación. Periodista. Eterna estudiante e incansable observadora

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