Cultural, Literatura, Opinión, Portada — 7 octubre, 2013 a las 23:12

Murakami y el Nobel

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La frase de Paul Auster, “cuando lees algo maravilloso, todo cambia”, tiene su máximo esplendor en el caso del escritor japonés, Haruki Murakami. Si algo lo caracteriza  es la sensación que deja en el lector de creer que el mundo de sus libros pasa a ser parte de la realidad.

No creo que sea coincidencia que Tokio Blues (1987) llegara a mi vida apenas tres semanas antes de que tantas y tantas noticias pululen por la red alrededor  de un Murakami que está entre los favoritos para el premio Nobel de Literatura 2013. Quizás, Murakami tenía que llegar a mí en este momento y no en otro, como tantos otros libros que llegan como si de una estación más se tratase.

descargaEl autor de Sputnik, mi amor (un buen libro aunque no tanto como Tokio Blues), puede ser galardonado o no con el Nobel pero lo que está más que claro es que sus lectores aprecian su esfuerzo a la hora de calificar sensaciones y asuntos de la vida inexplicables. Y para un escritor, a pesar de todo, lo principal de su labor han de ser los lectores, los máximos críticos.

Leía en el último número de la revista Que Leer que lo que hace único al escritor japonés es esa capacidad para narrar lo impensable, una forma de dejar al lector reflexionando sobre sus libros varios días seguidos hasta el extremo de llegar a invadir sus sueños como reconozco que a mí me sucedió. Murakami transmite esa sensación de amargura al no poder entender la vida, al ser ésta un misterio más de nuestra existencia. Sus libros transmiten sentimientos profundos tras argumentos que aparentemente parecen de lo más sencillos. Pero para los coleccionistas de citas literarias, sus libros son un continuo disfrute. Uno tiene ganas de irse en busca de un cuaderno para transcribir sus palabras, que se pegan en nuestra mente como miel a nuestras vidas.

El realismo y sus misterios son los temas generales de Murakami, el cual se define por ser una persona tímida y melancólica. Una literatura que es aclamada por muchos lectores tanto de su Japón como del resto del mundo y quienes, seguirán aclamando al escritor gane o no gane el galardón sueco, porque ya triunfó en nuestros corazones.

Y ansiosa espero la lectura de su recientemente publicado libro Los años de peregrinación del chico sin color.  Y también espero que su labor sea reconocida con el Nobel. Es como si también ganase un poquito mi yo y el de sus tantos lectores.

Termino esta reflexión contestando a una pregunta que hacía el periodista Antonio Lozano en el artículo sobre Murakami en el número de octubre la  revista Que Leer. Él se cuestiona de qué color es Murakami. Y yo digo que es de todos los colores que queramos: negro, azul, blanco etc. Porque Murakami da color a la vida.

Y vosotros, ¿creéis que Murakami ganará el Nobel?

2 comentarios

  1. “Murakami es uno de esos autores que te gustan o no te gustan” leí yo en diversos foros en internet. Pues si -pensé- como todo en esta vida. Tiene sus admiradores y sus detractores, y yo -como Watanabe- en mi indiferencia continué leyendo la novela que muchos y muchas tildan de mediocre en la web.Sin embargo con él me sucede lo que me sucedió en mi adolescencia con Daniel Pennac, del que por cierto tengo un libro suyo pendiente. Te hace bucear en el argumento de una manera que crees que un cordón umbilical imaginario te une con la obra de una manera íntima que solo tú puedes describir. Si eso es mediocre, yo soy mediocre. Murakami allá vamos !

    • Gracias por comentar David! Comencé por Tokio Blues y a raíz de ese libro vivo enamorada de Murakami. Es esencial para entender la vida, y me encanta la profundidad de sus obras. Aunque no se hubiese hecho con el Nóbel, eso no cambia mucho.

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