Mi calle se llama libertad

Menos mal que tendremos elecciones en breve. Se evidencia que vivimos la última parte de la decadencia de un sistema que hace aguas por todos los sitios. La falta de talento se ha sentado para hacer política. Es claro que, para todas las cosas se necesitan unas características determinadas, para ser político también. Pero la mayor responsabilidad es la de todos nosotros a la hora de depositar el voto en la urna.  Hay necesidad de urgencia de ser exigentes en nuestra decisión de confianza, independientemente del partido al que se elija. Pues, esta puede ser la forma de establecer unos requisitos mínimos a los partidos para presentar listas y  sus candidatos. Las personas obedientes de partido están bien, pero ese perfil no parece el más adecuado, la gente reclama, hoy más que nunca,  personas con credibilidad y conocimiento. La importante finalidad de esta empresa, que es la de todos, bien merece una profunda reflexión para llegar en buenas condiciones a puerto. A estas alturas, es desconcertante tener la impresión de que algunos políticos que nos gobiernan, creen que los ciudadanos somos paquetes, invisibles la mayor parte del tiempo. Pero no. Y va a ser que somos personas con nombre y apellido…Y soberanos de pleno derecho, que no es poco. Permítanme un recuerdo, en la década de los 70 se extendían por la geografía nacional unos toros negros  que nos miraban desde la lejanía y nos saludaban al pasar por esas carreteras de cualquier lugar. Los toros negros eran propiedad de la familia Osborne que publicitaba un coñac, se llamaba Soberano, en su anuncio decía: «Soberano es cosa de hombres» yo no hablo de ese soberano. Hablo de un pueblo soberano  que decide su futuro y que se ampara en unos derechos fundamentales que se contemplan en la Constitución de 1978. Volviendo al momento político y a los políticos querría decir, manifestar, que la escasez de sensibilidad y honradez impiden cumplir la misión enmendada por el pueblo soberano para poder convivir en un mundo soportable. Las leyes que en los últimos tiempos estamos sufriendo es fruto del despropósito; falta de realidad, mucho de ideología y otro tanto de despotismo.Rúas Magazine

Sobre Mariel Norat 212 Artículos
Licenciada | Graduada en Ciencias de la Comunicación. Periodista.

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