Lucca, la ciudad amurallada

Las murallas que rodean la ciudad encierran un tesoro que muy pocos llegan a descubrir. Eclipsada por la fama de Pisa, Florencia o Siena; la pequeña Lucca se aparta de los grandes circuitos y se reserva para los amantes de Puccini, la buena comida y la tranquilidad.

La ciudad de Lucca

Lucca se encuentra a media hora de autobús de Pisa, en la Toscana italiana, uno de los lugares más hermosos y apacibles del mundo. Gabriele D’Annunzio, símbolo del Decadentismo, conocido poeta, novelista y político italiano la describió de la siguiente manera: Tu vedi lunge gli uliveti grigi che vaporano il viso ai poggi, o Serchio, e la città dall’arborato cerchio, ove dorme la donna del Guinigi […]

La tranquila muralla

Lo primero que impresiona al viajero son las murallas que rodean la ciudad y que permanecen intactas desde el siglo XV. Es más, con el paso del tiempo, y al no ser necesarias como defensa, se han convertido en un amplio paseo peatonal. Una de las mejores formas de conocer la ciudad es recorrer esta muralla en su totalidad, puede hacerse a pie o en bicicleta. Son numerosos los puestos que alquilan bicicletas por precios muy económicos y el paseo se hace más llevadero; en menos de  una hora pueden recorrerse sus casi 5 Km. En las antiguas puertas de las murallas hay bajadas acondicionadas para dejar el paseo y adentrarse en las calles.

Café, Puccini y comida

A la hora de comer lo mejor es optar por los platos típicos. Para el viajero amante de la buena comida lo ideal sería empezar la comida con una minestra di farro (sopa de farro) y seguir con los tortelli con ripieno di carne, un tipo de pasta similar al ravioli que se rellena con carne y algunas hierbas típicas de la zona como el tomillo, todo ello acompañado con un vino Montecarlo y de postre una pasimata (similar al pan dulce).

Tras dejar descansar la comida lo ideal es visitar el Museo de Giacomo Puccini, un pequeño museo donde se pueden encontrar manuscritos del compositor, libretos originales, publicidad de la época y hasta vajilla de porcelana decorada con motivos de algunas de sus óperas. Puccini nació en Lucca el 22 de diciembre de 1858 y en la ciudad, además del museo, se puede visitar su casa y tomar un delicioso capuccino en el Caffé Di Simo donde habitualmente paraba. Tras tomar un latte macchiato, bebida preparada con leche y café expreso, en el Caffé Di Simo, no apto para todos los bolsillos, vale la pena caminar por la Via Fillungo, arteria principal de la ciudad, y alcanzar la Piazza dell’ Anfiteatro. Dicho espacio nació de las ruinas de una antiguo anfiteatro romano y es obra del arquitecto Lorenzo Nottolini. Es una plaza única en su género y por ello es uno de los lugares más fotografiados de Lucca.

La Torre GuinigiLas torres

Las calles de Lucca están dominadas por altas torres que merece la pena visitar ya que desde la altura la vista de la ciudad y de los alrededores es magnífica. Y es que si Pisa tiene su famosa torre inclinada en la patria de Puccini podemos encontrar la Torre Guinigi de 44 metros de altura. Un poderoso edificio sobre el que crecen frondosos árboles. La torre fue construida en 1390 por los Guinigi, una rica familia de banqueros, y se encuentra en la Via Sant’Andre. La Torre  dell’Orologio (Torre del Reloj) , situada en la Via Fillungo, es la más alta de Lucca y además se puede ver ver el mecanismo de funcionamiento del reloj.

El Duomo Piazza San Martino, en la zona sur del centro histórico, se encuentra a escasos 15 minutos caminando de la Torre dell’Orologio. Allí se encuentra la catedral de San Martín en cuya fachada hay un laberinto circular de 49 cm grabado en la piedra que representa el famoso laberinto cretense que construyó Dédalo. Debajo hay una inscripción que reza: Este es el laberinto que Dédalo construyó para Creta, del que nadie que se halle dentro podrá salir, salvo Teseo. La construcción de San Martín comenzó alrededor del año 1060, de la construcción original se conservan el ábside, las columnas en las que se apoya el mismo y el campanario.

Lucca esconde más tesoros como el jardín botánico, el Museo Nacional de los cartones animados o la Basílica de San Frediano. Es una ciudad donde parece que el tiempo se ha parado y donde la gente disfruta del “dolce far niente” mientras en el mundo más allá de las murallas todo sucede a un ritmo frenético. Lucca es una parada obligatoria en el camino, un sitio para relajarse y dejarse llevar. Un auténtico y genuino remanso de paz.

Foto: Wikipedia

Sobre Rebeca Sánchez 43 Artículos
Periodista

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