Cultura, Otros Destinos — 28 octubre, 2016 a las 18:52

Los muertos entre nosotros…

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Somos dos en uno, cuerpo y alma, espíritu y mente, ninguno funciona sin el otro, se cree entonces, que al dejar el cuerpo, el alma se eleva o desciende al lugar que pertenece de acuerdo al karma que se haya cultivado durante los años en este mundo, es entonces lo que cosechará al morir…

catrina

La Catrina

“Anda la calaca ya rondando

Está por llegar el día deseado

El uno y dos de noviembre

Son los días de la muerte

Camina despacio, va con calma

Sabe que pronto se llevará un alma

Desde lejos se escuchan sus escalofriantes pasos

No hace falta aclarar que viene sin prisas

¡Oye huesuda! le dice una doña

Ya que has venido, quédate conmigo

Que aquí en mi México las fiestas son tuyas

Se danza, se baila, eres principal invitada

Celebramos con vino tu triste llegada

Porque en mi país a todo le encontramos la gracia

No importa que seas alta y flacucha

Con la misma Catrina nos morimos de risa

Brindamos con ella el descanso eterno,

Porque a la muerte en México no le tenemos miedo,

Es para nosotros el descanso eterno”

Mariel Jimenez

La muerte en nuestro país es más que un simple suceso, es una tradición en la que las celebraciones dan cabida los días 1 y 2 de Noviembre, lo que se nombra “Día de muertos”.

Caminando por las calles de la ciudad se puede apreciar un sinfín de adornos destacando principalmente los Altares de muertos. En ese día todo se tiñe de color amarillo representando el sol, la luz y la fuerza de la vida; el morado representa el luto cristiano; el color negro hace referencia al sitio de los muertos y el blanco a la pureza y el cielo.

Son conocidas las tradiciones mexicanas alrededor del mundo, especialmente ésta.

Uno de los símbolos más conocidos es “La Catrina”, símbolo popular de la muerte en la cultura mexicana, quien fue bautizada de esta manera por el muralista Diego Rivera.

En las escuelas del país se acostumbra componer “Calaveritas literarias” en donde los niños y estudiantes realizan pequeñas poesías incluyendo a la catrina, calaca, huesuda, parca, etc.

Como la tradición cuenta, los primeros dos días de noviembre se abre un canal entre el mundo de los muertos y el de los vivos, en donde se puede tener contacto con los difuntos, ofrendándolos desde casa o en los cementerios, colocando la comida preferida de aquellos que partieron.

Se dice que se les da la oportunidad de venir y “convivir” una vez más con sus familiares cada año.

Es por ello que tiene un significado especial e importante este acto en la cultura mexicana, así como en otras alrededor del mundo.

El altar para los muertos, es una manera de poder recordar y honrar a los antepasados. Los altares llevan la foto del difunto; es un elemento muy importante ya que es la persona a quien se recuerda, esta, se coloca lo más arriba posible en el altar, en el primer escalón.

altar

Altar con ofrenda a los muertos.

Artículos; se colocan artículos personales que en vida pertenecieron al difunto.

La cruz; se coloca a un lado de la imagen del difunto, y se utiliza por aquellas personas que creen o practican el catolicismo.

Arco; simboliza la entrada al mundo de los muertos, por lo tanto, se coloca en la cúspide del altar y suele ir adornado con flor de cempasúchil.

Flor de cempasúchil; es la flor más utilizada y conocida para este día.

Velas, cirios; se consideran como una luz que sirve de guía a los espíritus para ayudarlos a regresar a este mundo, los colores más utilizados son morado en representación de duelo y blanco que representa pureza. Las velas se colocan a modo de sendero para llegar al altar.

Copal o incienso; se utiliza para purificar y limpiar un lugar de malas energías.

Calaveritas de azúcar; se colocan sobre el altar y hacen referencia a la muerte que siempre está presente, algunas veces pueden estar echas de barro u otro material, así como chocolate.

Agua; esta es muy importante debido a que significa la regeneración.

Pan; representa la eucaristía y fue agregado en su tiempo por los evangelistas españoles, generalmente es redondo con algunas formas de huesos en la parte de arriba.

Comida; se coloca la comida preferida de la persona recordada, mole, frijoles, tequila, vino, cerveza, dulces, galletas, enchiladas, tamales, entre otros alimentos según el gusto del ya difunto, que en vida disfrutaba.

Es así como el alma camina sobre las flores de cempasúchil guiado por las velas hasta llegar al altar en donde se le rinde una pequeña o gran ofrenda de acuerdo a las posibilidades de la familia.

Se cree que el alma del difunto puede percibir el olor de los alimentos, el aroma de las flores, escuchar a sus familiares, comer y beber ya que según la tradición se trata de una presencia viva.

Los orígenes de esta bella tradición vienen de tribus antepasadas, las cuales conservaban los cráneos como trofeos y se mostraban durante algunos rituales simbolizando de esta manera la muerte y el renacimiento.

Podemos concluir entonces que la vida sigue después de la muerte, en los corazones de los que nos aman.

 

 

 

 

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