La lluvia no pudo con el espíritu medieval de Corcubión

 

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Ya lo dice el popular proverbio gallego: Nunca choveu que non escampara. Ese era el pensamiento que recorría las mentes de los visitantes que se acercaron el pasado viernes 18 de julio al municipio de Corcubión. Ese día, la 14ª edición del Mercado Medieval Costa da Morte desembarcaba en la villa con numerosos espectáculos de música, baile, teatro, títeres y decenas de puestos de artesanía repartidos por las calles principales.

Algunos pensarán que esta pequeña reseña sobre el evento llega un poco tarde, sin embargo, hay cosas que hay que dejar reposar en la mente antes de plasmar en negro sobre blando. Tras tres días de espectáculos circenses, cetrería, música, humor, malabaristas, música y un tiempo, ciertamente, cambiante, los sentidos debían acostumbrarse de nuevo a la tranquilidad de la cotidianeidad para apreciar, en su justa medida, la explosión de color, sonido y sabores que ofrecía el Mercado Medieval.

El variado menú no se hizo indigesto, el listón de pasadas ediciones fue superado y aunque la lluvia hizo acto de presencia varias veces a lo largo de los tres días de celebración, los ánimos permanecieron siempre altos y la fiesta continuó porque unas cuantas gotas no van a estropearle a los gallegos una buena fiesta.

Circo en la plaza de la iglesia

Corcubión regresó al pasado gracias a los ritmos trepidantes de grupos como Alfolk, Cornalusa o los apreciados Wyrdamur. Cada quince minutos se sucedían actuaciones por las calles de la villa que eran seguidas con entusiasmo por los presentes. Gentes de Corcubión, Fisterra, Vimianzo y, en general, de toda la comarca se mezclaban con visitantes de Madrid, Alemania, Barcelona, Francia, Murcia, Italia o Andalucía. Desde el viernes, a las cinco de la tarde, hasta la noche del domingo las calles del pueblo estuvieron abarrotadas.

¿Y que tiene de especial este Mercado? Podría decir que uno de sus atractivos es el incomparable marco escénico en el que se encuadra, la marinera villa de Corcubión ofrece un aspecto espléndido durante los días del evento. También podría asegurar que la cantidad, variedad y calidad de los espectáculos que se pueden disfrutar es un punto a favor de un Mercado que se ha consolidado por derecho propio entre los mejores de Galicia. El hecho de que la gente de la villa se involucre en el desarrollo de las actividades y en la preparación de las mismas es un plus porque se nota el cariño que las gentes del pueblo tienen por su Mercado y el mimo con el que, cada año, lo llevan a cabo.

Podría seguir diciendo que las terrazas de los diferentes locales de la zona son un placer y más si tienes entre manos una buena cerveza. Podría comentar lo hermoso que resulta ver un espectáculo de malabares y circo frente a la fachada de la iglesia de San Marcos o e numerar los diferentes, y deliciosos, platos que degusté ese fin de semana. Sin embargo, no bastan las palabras para explicar las risas de los niños ante una función de títeres en el campo o las miradas de admiración ante los malabares con fuego o los aplausos tras el fin de una canción. El Mercado Medieval Costa da Morte es una experiencia sensorial que hay que vivir.

El año que viene se celebra el décimo quinto aniversario de este evento. Será mejor que nadie se lo pierda.

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FotosPágina de Facebook del Mercado Medieval de Corcubión y Web del Mercado Medieval Costa da Morte

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Periodista