Escapadas, Galicia, Portada, Turismo — 9 septiembre, 2017 a las 17:53

San Martín Pinario; en el interior del templo

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Guía de Turismo de Galicia

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En un artículo  anterior de esta publicación hicimos un recorrido en el entorno exterior del Monasterio de San Martín Pinario. La visita interior que realizaremos en este número de RÚAS, no nos dejará indiferente. La piedra sobria se despierta con ímpetu al ser acariciada por el resplandor de la luz penetrando en el alma interior del templo. Nuestro asombro quedará envuelto ante tanta monumentalidad, cada paso que demos, se nos abrirá una puerta hacia una dimensión donde los espacios se transforman en lienzos escultóricos haciendo homenaje a los grandes genios entre los siglos XVI -XVIII, retablistas, escultores, arquitectos y tallistas como Mateo López, Fernando de Casas, Miguel de Romai, Ferreiro, Mateo do Prado, Gambino… No hay duda, esta fábrica es uno de los mejores exponentes artísticos de Santiago de Compostela.

En la época de Alfonso II, el Casto, ya se hacía mención a la existencia del Monasterio. Aunque los primeros documentos datan del siglo X, siendo rey de Asturias Ordoño II y obispo de la ciudad Compostelana Sisnando. De esos tiempos no quedo apenas nada en pie, y los restos que se conservan del antiguo monasterio románico se hallan en los cimientos de los muros exteriores (Travesa Dúas Portas). El edificio con sus claustros esta representado por 20.000 m2

Desde la Plaza de San Martiño, la extraordinaria escalinata, obra de Fray Manuel de los Mártires nos adentra por la fachada clásica a la Iglesia Monasterio (ref. Ruas Magazine nº 9 ). La iglesia fue construida según los planos de Mateo López, a finales del siglo XVI, tiene planta de cruz latina formando una nave central incorporada dentro de un rectángulo. La impresionante bóveda de cañón con casetones se consolida en el crucero con la gran cúpula de dimensiones majestuosas, es obra del granadino Fernández Lechuga. Inmediatamente después de la entrada se encuentran los Santos protectores, San Rosendo y San Pedro de Mezonzo, obra de José Ferreiro (nació en Noia).

San Pedro de Mezonzo

Bóveda y cúpula

Nos acercaremos al lateral derecho para contemplar la capilla de Santa Catalina, realizada por José Gambino en 1763, donde da prioridad a diseños menos recargados de decoración y líneas limpias acentuando el misticismo representado por la figura de la Santa. Frente a esta capilla vemos también la de San Bernardo de trazas similares a la anterior. En el lateral derecho se abre la capilla de la Virgen del Socorro. Es aquí donde Fernando de Casas y Miguel de Romay nos muestran todo su ingenio convirtiendo la capilla en un reflejo de las naves de la iglesia siguiendo la temática de casetones en la bóveda de cañón, pero va a ser la cúpula, la que crea un espacio centralizado de bellas proporciones. En los muros y columnas utiliza coloreados imitando al mármol rosado, resaltando de este modo los dorados del retablo. Una escena que podremos observar en el retablo es a la Virgen levantando la mano derecha con un garrote para defenderse del demonio, situándolo a sus pies golpeado y pidiendo clemencia.

San Rosendo

La representación de los retablos laterales es la siguiente: en la derecha, el antiguo testamento con San Joaquín y la Virgen niña con las tablas de Moisés. En la izquierda a San José y el Niño con el cordero, obras del maestro Ferreiro apuntando ya al neoclásico.

Frente a nosotros tenemos la capilla de Santa Gertrudis, es también del mismo maestro, y sin duda, una magnífica escenificación de la asunción de la Santa rodeada de un velo de nubes, coros celestiales y ángeles con instrumentos orquestales. La Santa es esperada por la Virgen y San Juan, en el centro el Padre Salvador. Ferreiro utiliza la imaginería barroca, pero va dando paso a las formas clásicas. Si nos acercamos al altar observaremos que en realidad toda esta pantalla que vemos delante de nosotros se puede abrir, es como una puerta secreta que da paso al claustro procesional.

Seguiremos de la mano de Ferreiro para contemplar las siguientes dos capillas:

El Cristo de la Paciencia, columnas corintias enmarcan al cristo crucificado, el ángel con el cáliz recoge la sangre. En los pies San Juan y la Virgen.

Frente a nosotros el altar de Santa Escolástica hermana  gemela de San Benito.

El ángel emerge de las nubes elevando al mismo tiempo a la Santa, aparece desde la parte superior izquierda otro ángel para coronarla hacia el transito final. Es muy posible que Ferreiro tomase notas de la obra de BerniniLa Extasís de Santa Teresapor su parecido.

Ahora nos situaremos debajo de la impresionante cúpula en el crucero, Bartolome Fernández Lechuga utiliza doce ventanales los cuales provocan en la cúpula un efecto de transparencia y volatilidad. Frente a nosotros se abre un momento sublime, las escenas hablan por sí mismas, todo es deslumbrante ¿por dónde empezar? en este espacio se abre el altar mayor y dos más en los laterales, formando los tres un teatro de escenas barrocas incomparables. El gran director de este soberbio compendio es Fernando de Casas y Novoa, participan en la obra Miguel de Romay y Benito Silveira, se realiza entre 1730 y 1733 . Los retablos de madera de nogal se convierten en un diluvio de dorados, columnas salomónicas, decoraciones frutales, tallados minuciosamente elaborados donde la delicadeza y floritura dan paso a un sin fin de filigranas.

Genial!!!.

El altar mayor esta formado por dos cuerpos, el superior en forma de baldaquino, la parte central nos muestra la Ascensión y Coronación de la Virgen custodiada por San Pedro y San Pablo, encima de la Virgen la trinidad participando en la coronación. En los laterales de abajo escenas de los milagros de San Martín, obra añadida por Gambino. En el segundo cuerpo del altar, a la derecha y a la izquierda las imágenes ecuestres de Santiago y San Millán, y en el centro San Martín vestido de obispo. EL altar queda rematado con la figura ecuestre de San Martín de Tours repartiendo la capa con el pobre. El altar de la derecha esta dedicado a San Benito, presidiendo el centro en las hornacinas inferiores San Plácido y San Mauro, en las superiores San Anselmo de Canterbury, Santo Tomas de Aquino. En la parte superior el sol simboliza la iluminación de San Benito a través de las fuentes del saber, imagen que se complementa con la escena de San Benito arrodillado ante una mesa con un libro, apareciendo la luz que le inspira la Regla “Ora et Labora “.

San Agustín y San Francisco de Asís cierran las calles laterales, pero la figura final es el Arcángel San Miguel.

En el altar de la izquierda esta dedicado a la Virgen Inglesatalla del siglos XVI, la traen monjes perseguidos por Enrique VIII. Las imágenes de la parte de abajo representa a la Familia de la Virgen. A la izquierda San Juan Bautista, a la derecha San Jose meciendo al Niño en brazos. Por encima San Joaquín padre de la Virgen enseñándola a dar los primeros pasos, a la derecha Santa Ana con la niña enseñándola a leer. Por encima la Luna símbolo de la Virgen Inmaculada ,

la luna se complementa con el sol del altar de San Benito: Así como la Luna recibe la luz del Solla Virgen recibirá la luz de DiosSobre la luna el escudo del Monasterio, en la parte superior la Virgen imponiendo la casulla a San Ildelfonso, en los laterales San Ignacio y Santo Domingo. El Arcángel de la anunciación Gabriel finaliza el altar.

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