Actualidad, Actualidad Social, Opinión, Otros Destinos, Social — 27 septiembre, 2016 a las 23:30

El valor de la compañía

Por
oso

Foto por Carlos Santamaría

-He estado trabajando mucho, como siempre, en esta ocasión he ido al médico, no me siento bien; desde que te has ido todo va mal. En algunas ocasiones mejoran las cosas, pero… Me siento solo.

Sin duda alguna, todos hemos experimentado esta situación, sin embargo habrá a quienes les afecte en su totalidad el rechazo de un ser amado… o la soledad.

En las diferentes etapas de la vida se aprenden muchas cosas, desde decir “mamá” o “papá” cuando niños, hasta medicina en la edad de la juventud. A pesar de ser tan inteligentes los seres humanos, hay algo en especial que no hemos aprendido por diversas razones, probablemente porque nunca se nos enseñó, y hablo de ello: del aprender a vivir solo, a dejar ir, a no temer a la soledad.

Desde siempre se nos enseñó a amar a nuestra familia, a respetar a los mayores y a todos nuestros semejantes.

Pero no se nos indicó jamás como olvidar, dejar ir a alguien que ya nos dejó de amar, o que no puede estar por razones diversas; ¿Qué hay después de una relación?

Entramos en un constante debate entre ¿Qué hice mal? ¿Qué pasó? Y buscamos respuestas sin encontrarlas, pasamos horas pensando en lo mismo tratando de averiguar cómo es que nuevamente quedamos solos.

Para algunos, no importando la edad puede llegar a ser sencillo, sin embargo, la soledad para otras personas suele ser un arma mortal.

Se entra en un estado profundo de tristeza, ante la pérdida de un ser amado, y no hablo de una defunción, sino del día a día.

Llegas a caer en ese abismo del que cuesta tanto salir: el estado depresivo te juega malas pasadas.

Llegamos a sentir culpa por algo que quizá no estaba en nuestras manos, sintiendo miedo del futuro, incluso pensando en no querer llegar al mañana.

La depresión se caracteriza por sufrir tristeza o melancolía permanente, se trata de una enfermedad más común de lo que imaginamos, y aunque no lo parezca, es una enfermedad grave que afecta física y mentalmente, provocando el alejamiento de la familia y seres queridos, causando ansiedad, pérdida de sueño y del apetito, aunado a la falta de interés prácticamente en todo, incluyendo el interés por uno mismo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que aproximadamente 350 millones de personas en el mundo sufren depresión, concluyendo que es una de las principales causas a nivel mundial de discapacidad y la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años.

Se calcula que cada año se suicidan más de 800 000 personas debido a dicha enfermedad.

Este trastorno metal afecta a cualquiera, llevando al suicidio, no importando la edad ni el nivel socioeconómico.

Aunque los síntomas pueden parecer lógicos, muchas de las personas que sufren este trastorno no son conscientes de ello, por lo tanto una detección temprana, la ayuda psicológica y tratamientos adecuados pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Puede parecer extraño cómo los seres humanos dejamos de lado mil cosas, incluso a la familia misma, para sumergirnos en aquella depresión de la cual ni nosotros mismos podemos darle una explicación lógica, sintiéndonos mal a cada instante, dejando de gozar o de sentir esos pequeños detalles cotidianos.

Un lindo amanecer, un rico café, una mirada dulce, o una charla en el bar, el olor del campo, el viento, la lluvia, la música, la vida misma.

mar

Foto por Mariel Jimenez

Como dijo Alicia, en el país de las maravillas; “Piensa en una imposibilidad” y hazla realidad.

La motivación es importante, es la base de las metas y la realización de los sueños.

Quizá sería un poco diferente si en vez de hundirnos aprendiéramos a que la autoestima nace de nosotros, hacia nosotros, convirtiéndose en amor propio y solamente en ese entonces podríamos dejar de sentirnos solos, aprendiendo a que la mejor compañía en toda la vida y que permanecerá a pesar de todo y sin ningún pesar, serás tú mismo!

Lo que no encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos fuera, por lo tanto… Ámate mucho, porque si no lo haces, nadie más lo hará.

 

¡Eres único, simplemente por ser tú!

“Trata de ser feliz con lo que tienes, vive la vida intensamente, luchando lo conseguirás”

José María Napoleón.

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