Día especial.

“Madre solo hay una y como ella ninguna”. (frase mexicana)

Hablar de una madre me hace recordar a aquella súper heroína muy conocida creada por el psicólogo estadounidense William Moulton Marston: “La Mujer maravilla”.

Las madres tienen súper poderes, ya que con una mirada te decían todo; tienen el poder de mover el mundo entero con tan solo levantar el índice, los primeros números que aprendimos fueron el uno, dos y tres porque si a las tres no hacías lo que te decían… te iba muy mal…

Ellas quienes durante nueve largos meses llevan en su vientre una criatura, ellas son  merecedoras de nuestro reconocimiento, mujeres guerreras de la vida, luchadoras invencibles, siempre presentes, siempre constantes, no hay día de descanso en esa labor incesante de ser madre.

Desde pequeños nos han enseñado a respetar a mamá, amarla, quererla, ayudarla, mamá para nosotros significa mucho en la vida, ya que fue ella la que nos trajo al mundo.

No podemos recordar el día en que nacimos, ni el día de nuestro primer cumpleaños, pero podemos asegurar que el primer recuerdo que tenemos de pequeños es con ella: con la madre de cada uno de nosotros.

Cuando dimos nuestros primeros pasos, o cuando pronunciamos las primeras palabras, “mamá” estaba presente siempre, y aún al crecer sigue ahí, preocupada por los problemas de tu vida, pendiente de lo que pueda suceder y dispuesta a ayudarte con todo el amor del mundo con el que lo hace todo el tiempo.

No importa si son jóvenes o no, tienen la capacidad de amar a sus críos sin importar la edad o madurez.

No hay reglas para ser madre, tampoco un manual de cómo debería hacerse; generalmente, el primer hijo es el “experimento” -por decirlo de alguna manera- de como ejercer aquel arduo trabajo que aunque se basa en el amor, cariño y protección, es imposible saber cómo orientar a ese pequeño ser indefenso que ha llegado a través de ti, de tu vientre: que te ha sido prestado solamente para que sepas lo que es el verdadero amor.

Hoy en día la sociedad exige mucho. Antes, cuando mamá se quedaba en casa, cuidaba de los hijos y se dedicaba a las labores del hogar el resto de su vida. Ahora pagan a otras personas para que cuiden de los pequeños: se ha vuelto más importante tener tabletas, móviles inteligentes o gadgets: cosas materiales que tratan de suplir la presencia de las madres y padres de familia.

“A ti que me diste tu vida, tu amor y tu espacio, a ti que cargaste en tu vientre dolor y cansancio…”  alguna vez hemos escuchado esta canción interpretada por Denise de Kalafe.

Y es que no importa la escala ni el estatus social: una madre es siempre madre hasta el final.

Defendiendo a sus hijos, protegiéndolos de todo, podemos encontrar en ellas apoyo y amor incondicional.mama2

Con mamá se comparten muchos momentos maravillosos: reír, jugar, ver una película, cantar, bailar; con ella aprendemos de todo en la vida, y es ella quien nos aconseja.

Salir de paseo con los hijos, llevarlos al colegio, festejar sus cumpleaños, son algunas de las muchas actividades que disfrutan las madres a lado de sus críos.

Nunca están demás aquellas frases que van de generación tras generación.

Algunas de las inmortales frases maternas pueden ser:

Porque soy tu madre!

Porque lo digo yo!

Mientras vivas en esta casa…

Si a las tres no lo haces ya verás…

Si te dejas que te peguen yo te vuelvo a pegar …

Aquí no es hotel ni restaurant…

Esos platos no se van a lavar solos.

Si yo voy y lo encuentro que te hago?

Cuando tengas hijos te vas a acordar de mí!

Y si tus amigos se tiran de un puente tú también?

Cállate y respondeme!

Te lo digo por tú bien!

Un día me lo vas a agradecer.

Las madres tienen mil encantos y muchos demonios dentro también; ellas perdieron su escultural cuerpo a causa del embarazo que las llenó de alegría pero también de estrías, entre otras cosas.

El calendario cívico dedica un día al año a recordar a este maravilloso ser que llena de vida nuestra existencia: en México se celebra el día 10 de mayo, y en España como en otros países se lleva a cabo la celebración durante el primer domingo de mayo, recordando que es en este mes cuando la Iglesia dedica importantes fiestas a la madre de Jesús, la Virgen María.

Y en ese recorrido que se hace por la vida de las madres, encontramos que algunas de ellas han dejado de “ejercer” la más maravillosa actividad que les ha sido legada, sustituyendo sus mimos por los de una nana, o las caricias por una charla en redes sociales.

También es común hoy en día encontrar las redes sociales llenas de mensajes y fotografías de ellas, con leyendas como un “siempre te amaré, mamá” o “eres la mujer más importante de mi vida”.

Sucede a veces que pensamos que en otras partes del mundo la gente es más despegada a sus padres, porque en América Latina somos todavía de ideas un poco ajenas que nos ligan al regazo de mamá por mucho tiempo y hacen que cada decisión la tomemos con su consejo, consentimiento o indicación. Porque para los latinoamericanos mamá sigue siendo la base de casa, justificando miles de estudios que avalan el matriarcado existente en nuestros hogares, y que vemos con poca frecuencia en sitios lejanos al hogar, sin que lo anterior quiera decir que hay menos amor a mamá.

Y mamá, siempre esperando un milagro de cada uno de sus hijos, encuentra en el ejercicio materno la oportunidad de confirmar la existencia de un Ser Supremo y maravilloso que le otorga el más milagroso don que pudiera tener ser humano alguno: ser madre.

No podemos concebir nuestra existencia sin su presencia.

Aún cuando ya no esté con nosotros, la figura de mamá siempre estará en nuestras vidas y decisiones importantes.

Y es muy probable que en estas fechas, en cualquier rincón de América Latina, especialmente en el México de los recuerdos, alguien esté ensayando con sus amigos piezas musicales para cantar en la madrugada a mamá e iniciar el festejo tradicional, o que estén miles de vendedores de rosas por doquier, ofreciendo a precios estratosféricos un ramo de rosas para mamá, y cuidemos la forma para hacer tarjetas o comprar algunas ya elaboradas con filosóficos mensajes.

Es el tiempo de pensar en ella, porque, en los hogares más difíciles, aunque sea por un día, ella, mamá, es y seguirá siendo la reina del mundo… aunque al siguiente día tengamos pensamientos distintos y la mente en otro sitio.

Y cuando se comparan las tradiciones y costumbres entre ambos continentes nos damos cuenta que lo que tanto añoramos en nuestra tierra, se vive de distinta manera pero con la misma intensidad en tierra ibérica.

Es por eso que, como personas llenas de la gratitud humana debiéramos dedicar todos lorosass días de nuestra existencia a ese maravilloso personaje que la vida ha puesto frente a nosotros, que nos ha llenado de mimos y nos ha enseñado una y mil razones para amar y para subir o bajar en la vida. Porque ella siempre está con nosotros, porque mamá es importante, porque es eterna y permanente.

Por esa y muchas razones más: feliz día, mamá.

Sobre Mariel Jimenez 25 Artículos
Periodista.

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