Actualidad, Agenda, Agenda Santiago, Cultural, Entrevistas, Social — 28 septiembre, 2019 a las 0:58

Alcanzar el poder matando al periodismo

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El periodismo molesta mucho al poder

XVI Congreso Internacional de la Historia de la comunicación, se celebró con asistencia de académicos influyentes y de prestigio en el mundo de la comunicación.

Ana Regina Rêgo, académica y profesora de la Universidad Brasileña de Piauí, la única mujer en la primera mesa de intervención, junto a tres colegas también de renombre de este campo del saber.                                                 De izquierda a derecha: Ana Regina Rêgo, Fco Rui Cádima, Ángel Rubio, Javier Díaz Noci

Durante los días 26 y 27, jueves y viernes,  la Facultad de Comunicación de Santiago de Compostela celebró XVI Congreso Internacional de la Historia de la comunicación, el evento convocó en la ciudad personas influyentes y de prestigio en el mundo de la comunicación.

Una oportunidad para hablar con expertas y expertos de un hecho importante, la comunicación en nuestra vida y en el conjunto social, pues los cambios en los usos y costumbres que se están produciendo, a veces, suceden sin que lo percibamos debido a la cantidad de estímulos a los que estamos sometidos diariamente de forma interesada. En esta primera parte del siglo XXI, dónde  el periodismo es atacado, denostado como valor social e inmerso en la crisis no solo económica, pongo el foco de la mirada sobre los puntos de vista diferentes pero sabedores, y que nos aleja del conformismo en un devenir. 

Ana Regina Rêgo es periodista por la Universidad Federal de Piauí, Master en Comunicación y Cultura por la Universidad de Rio de Janeiro, Doctora de los Procesos Comunicacionales, con estancia en la Universidad Autónoma de Barcelona (2009). Profesora del programa Post-grado de la Universidad Federal de Piauí-Brasil, columnista y estudiosa en diferentes líneas de investigación de la historia de la comunicación lleva una vida muy ajetreada como conferenciante en las diferentes universidades del mundo.  

P: Son muchos los campos del saber que se han vistos afectados por la revolución tecnológica. Desde un punto de vista periodístico, nos empuja a un estado de inseguridad y precariedad laboral… Tratando de hacer futuribles, ¿romperá algún día esta situación? 

R. Yo creo que nosotros tenemos muchos puntos que mirar, es la ruptura del tiempo presente, no solo por la tecnología, sino por el uso que hacemos de ella, incluso en periodismo. Por  como se hace el lenguaje y las narrativas en esa tecnología que ya no es nueva, tiene más de 20 años, y ha roto la esencia del periodismo que estaba muy planeada y que estuvo vigente desde el siglo XX hasta principios del XXI. Los códigos nacieron muy definidos: la ciencia, objetividad, la imparcialidad, los hechos que hablan de proximidad, de verdad… con una cierta certeza; para luego esos hechos ser mediados para el público por los medios de comunicación. Ahora esos códigos se han roto.

P. Sacudidos por la revolución, las Universidades, los centros del conocimiento, han cambiado y preparado las estructuras para hacer frente al contexto actual, o por el contrario hacemos frente con la dinámica del siglo XX?

R. (Se ríe) Yo creo que estamos en el s. XX. Nuestras cabezas en las universidades, en muchos sitios del mundo, no solo en Brasil, no estamos pensando como piensa y vive la sociedad hoy.

La sociedad hoy no necesita coger un periódico para ver lo que pasa. La sociedad hoy mira en Whatssap, telegram, Instagram; y estas miradas no tienen nada que ver con la realidad en sí. Nosotros en la Universidad y en el periodismo no estamos preparados para esto aún. Algunas personas han empezado a ver esto a partir de 2014, pero la mayoría de los profesores e investigadores del campo de las Ciencias Sociales todavía no están preparados

 P. Las redes sociales, los programas de las tv generalista e incluso las políticas culturales parece que contribuyen a establecer y mantener esa desvirtualidad para tener el control sobre la economía, política y sociedad. ¿Usted qué cree?

R. Yo pienso así. Yo veo que bajo todo esto hay un gran mercado que nos ha involucrado y ocupa nuestra vida, y que todo gira alrededor de esa centralidad de la vida digital. Tenemos una vida que es una tecnovida. Vivimos pendiente del móvil, es una extensión de la mano, de la mirada. Los brasileños consumen mucho de su vida pendientes del móvil… Un brasileño gasta la mitad de su vida pendiente del móvil. Este hecho hace que toda la información llega por canales que no hacen checking (verificación de información). Esto no sucedía en el siglo XX porque la información era verificada. Las personas creen en lo que llega a su dispositivo, así, sin más. Un dato; en las elecciones de Brasil de 2018, el 81% de los electores de Bolsonaro declararon ser activos de las redes sociales. De estos, el 57% dijeron que solo leen las noticias por whatsapp. Esto también pasó con los electores de otros candidatos como F. Haddad, pero en menor proporción. Y es qué los directores de Bolsonaro no creen en el periodismo, solo creen en la capacidad de whatsapp y otras redes sociales.

P. Quizá, en este momento, ¿el periodismo constituye una ciencia a eliminar por parte de los poderes?

R. Yo creo que es lo que se intenta hacer. No solo en Brasil, Trump golpea todos los días a los periódicos. Bolsonaro esta semana, en su discurso en la ONU  habló muy mal de la prensa mundial. Yo creo que sí; el periodismo está sufriendo, no solo la ciencia, lo académico, las universidades están sufriendo todos los días…Es el pensamiento o la capacidad de desarrollar el pensamiento. 

No sé si los periodistas y las empresas perciben que están en checking… El mundo cree que los periodistas ya no son necesarios. 

P. Está mañana usted hablaba de asimetría,  en esa dualidad de experiencia y expectativa, ¿a qué se refería concretamente?

R. Utilicé una metáfora de un historiador alemán, Reinhart Koselleck, que a su vez se inspiró en San Agustín, refiriéndose al pasado como experiencia y memoria, e indica el futuro como esperanza agustina. Mientras, R. Loselleck habla del futuro como expectativa. Esta asimetría nos deja el siguiente substrato: cuánto menos se conoce el pasado, cuánta menos relación se tiene con el pasado desconociendo los hechos y problemas que tuvieron lugar, más peligro tiene el futuro. El desconocimiento de los cambios sociales y los procesos en el tiempo da lugar a la incertidumbre del futuro por que no hay compromiso con el pasado.

Si hay una pelea por el presente, no es una pelea por el presente, es una pelea por el pasado, y al final, lo que está en medio, lo que está en juego es el futuro. Por eso en Brasil cuándo peleamos por la historia de la dictadura militar, no miramos la historia del pasado para decir que no hubo y nosotros que hubo, sino para decir que si aquella situación no era dictadura  puede volver a repetirse.

Para la profesora Regina Rêgo el intrusismo en la profesión periodística pone todavía más en riesgo la función del periodismo como garante social, pues, aunque las estructuras no son complicadas de aprender para quién quiera probar, existen después el conocimiento, la empatía y una serie de valores que forman parte de la ciencia de la comunicación. Los periodistas, el periodismo está siendo atacado cada día para eliminarlo.  El periodismo molesta mucho al poder.

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